“BAGUATAR” y la teoría del indio permitido

Carlos Alza Barco

carlos.alza@pucp.edu.pe

Profesor PUCP

James Cameron acaba de estrenar AVATAR. Sam Worthington y Zoe Saldaña, no tan conocidos, van acompañados por la célebre Sigourney Weaver. Después de verla, me preguntaba si nuestras autoridades tuvieron acceso al guión antes del denominado Baguazo. Por momentos tuve la sensación de que el Perú estuvo cargo del trailer de esta película al darle vida a casos como Bagua, Majaz, Río Corrientes, los problemas de superposición de lotes petroleros a áreas naturales protegidas, el problema con el Bahuaja Sonene, los Matsés, los Kugapakori Nahua, entre muchos otros casos que han devenido en conflictos socioambientales con violencia de por medio.

Según el Director de la película, este no será un éxito de los primeros días; sino más bien uno que se apreciará a partir de las semanas 3 y 4, en adelante. ¡Claro! Él mismo admite que es un tema complejo, estructurado para cuestionar –si bien con cierta simpleza argumentativa y efectos especiales en color pastel– el conflicto entre culturas, entre modelos de desarrollo. La película expresa bien el ánimo desesperado por la inversión, y la brutalidad con la que se actúa frente a lo diverso y diferente. Por un lado, los indígenas buscando proteger su entorno, sus creencias, sus formas de vida, y por el otro, el mundo de occidente, desesperado por “extraer” mineral a costa de una masacre además depredadora de faunas y bosques. Imagino que es aquí donde cabe la frase “cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia”.

La película vista en paralelo con el caso Bagua tiene enormes similitudes. Un Estado cuyo modelo de desarrollo es básicamente extractivo de recursos naturales con tanto valor económico que justifican cualquier (tipo de) intervención. El “indígena” debe “moverse a otras tierras” (Cerro de Pasco, estuviste presente!) para dar lugar al “desarrollo”. Un grupo de científicos creando avatares que se infiltran en el sistema para lograr el denominado “indio permitido” (me referiré a esto enseguida) y evitar la insurrección. En el medio, una historia de amor, como las muchas que seguramente dejaron policías, indígenas y otros ciudadanos que fueron víctimas en los sucesos de junio. Es lamentable, pero esas son las historias que nadie cuenta, y que agudizan el drama. Padres que pierden a sus hijos, hijos que pierden a sus padres, novios, esposas, amigos… como dice la Defensora del Pueblo, “cuando el conflicto se torna violento, todos perdemos”. Y, por supuesto, los funcionarios dispuestos a arremeter con gas lanzado desde helicópteros futuristas, incomprensión absoluta sobre el valor de bosques y faunas. Negación y desprecio por los diferentes inundan las escenas. Y –sin embargo- siempre algunos disidentes de ese sistema agresivo, dispuestos a cuestionarlo. Los distópicos que nadie quiere.

Pero este filme que costó 237 millones de dólares en producción y 150 millones en comercialización, pone sobre el tapete la violencia estructural que sufren los pueblos indígenas que perviven en nuestro país y, en general, en nuestro planeta. Lo que ocurre en el Perú es sólo una expresión más de lo que viene ocurriendo en el mundo entero. Hace poco menos de dos meses estuve en Barcelona, en un Curso internacional sobre conflictos y pueblos indígenas. Me tocó exponer el caso peruano: “Bagua”. A los africanos, latinoamericanos, europeos y asiáticos que allí nos dimos cita gracias a la invitación del System Staff College de las Naciones Unidas, nos cruzaba el mismo meridiano: pueblos indígenas avasallados por el sistema, por las reglas; procesos e instituciones construidos a partir de la monocultura de occidente, incapaz de ver sin otros lentes que los del crecimiento económico.

Uno de los temas interesantes en el taller fue recordar la teoría del “indio permitido”. AVATAR me recordó también esta teoría.  En términos de Silvia Rivera Cusicanqui, socióloga boliviana, muchas veces las políticas buscan un determinado tipo de indígena, aquel que acepta sumiso las propuestas del sistema. Usa la palabra indio porque enfatiza claramente el desprecio con que los Estados miran al indígena (cfr. Richards, P.). El “indio permitido” es pues aquel que está aprobado y validado por el gobierno, que no cuestiona las políticas públicas, que no demanda más, es aquel… que acepta. En ese sentido, queda prohibido el “indio insurrecto”, es decir, aquel que no está de acuerdo con el sistema, aquel que “se opone al desarrollo”, el “perro del hortelano”, el “indígena terrorista” o “vinculado con los narcos”, aquel que será condenado y sometido por la fuerza. Como afirma Patricia Richards, es aquel que dice no voy a consentir tus políticas multiculturales que no tienen sustancia. Ese es el indio que el Estado niega, gasea y mata.

Los Achuar, Matsés, Nahuas o las comunidades en Huancabamba,  todas ellas son aceptadas si están dispuestas a negociar educación intercultural bilingüe, salud intercultural, justicia y uso de mecanismos alternativos de solución de conflictos o desarrollo y crecimiento económico. Si no nos dan problemas. Pero algunas reclaman autonomía para la toma de decisiones, y en respeto de esta, poder negarse a aceptar actividades extractivas en su zona. Exigen no tanto acceder a servicios básicos típicos, sino la garantía de que cualquier actividad autorizada por el Estado no ponga en riesgo la vida de sus miembros, de sus hijos, padres y esposas/as. Es innegable que la compatibilidad de las actividades extractivas con otras como la agropecuaria, es posible hoy en día. ¿Qué se requiere? Un Estado regulador, fiscalizador y garante de los derechos de sus ciudadanos. Pero decidir parece estar negado a determinados grupos. El modelo es así, aquí terminó la historia. Si no quiere quedarse dentro del modelo entonces no tiene voz, es un “opositor al desarrollo”. Me pregunto qué diferencia este sistema al del clásico 1984 de Orwell.

Solemos pensar el desarrollo en términos nuestros. Sacrificando a los otros. No me cabe duda que detrás del problema de Bagua está una crisis entre los modelos de desarrollo existentes. Y no son pocos. Pensar idílicamente en el “movimiento indígena” no ayuda. También tiene sus debilidades, liderazgos huecos, dispersión temática, deficiente capacidad de propuesta, e intereses políticos (legítimos, por cierto) que priman en las negociaciones (no tan legítimo). Las comisiones vienen trabajando para darnos la “verdad” de los hechos. ¿Quién disparó primero? ¿Quién ordenó la intervención? ¿Cuántos muertos hubo realmente? Todo eso es importante y urgente, pero no estamos discutiendo lo trascendente e indispensable: la lógica, la mirada con la cual estamos construyendo el país. Siempre he dicho que cuando se trata de la propiedad de cuatro familias citadinas, el país se levanta y los medios acusan al gobierno de afectar sus derechos. Cuando se trata de los pueblos indígenas, entonces el derecho a la propiedad se flexibiliza, se debilita a favor del “desarrollo del país”. Seguimos viendo a los pueblos indígenas como los otros, y no como “prójimo”, los vemos como aquellos “insurrectos” que impiden “nuestro desarrollo”. Se requiere un Estado intercultural. No hay duda. La pregunta es ¿cómo lo logramos?

Lima, 18 diciembre de 2009

comentarios
  1. […] This post was mentioned on Twitter by Utero de Marita, Karol Altamirano. Karol Altamirano said: Muy buen análisis RT @uterope: pajita post: BAGUATAR y la teoría del indio permitido http://bit.ly/8V1L9x […]

  2. Kenny dice:

    Ayer vi la película en un multicine. Fui con el prejuicio de siempre al ver una película americana acerca de monstruos (“no hay nada mejor”). Al término me quedé con una reflexión: el hombre y su relación con la naturaleza ha perdido importancia, más importancia pierde en tanto más vital es. Irónico. “Baguatar y la teoría del indio permitido” tiene sazón. Mira que plantear la película como radiografía de un país enclenque, en donde el Estado dispara al extraño por no tener camisa ni jeans, mas solo un pasado milenario que poco importa ante la ambición del vil metal, sí que es ingenioso. Un texto muy agradable .

    • carlosalzabarco dice:

      Paradojas… el mundo está lleno de paradojas. Cuanto más buscamos la felicidad, más nos destruimos. Hemos de devenir en un espacio vital sin vida. Y dentro de esa pérdida de relación con la naturaleza, está la pérdida de nuestra relación con los demás, en particular, con aquellos “diferentes”. Gracias Kenny!

  3. walter dice:

    El domingo fui a ver la película, por los comentarios me parecía una buena película incluso se menciono algo en el programa de Bedoya (que tiene en el canal del estado).
    Pero la película es una pelicula “tipica” de Hollywood, el bueno que se queda con la chica y que vence al enemigo. Pero esta pelicula tenia el “complemento” del caracter ambientalista y el “choque cultural”, era solo un agregado un añadido.

    Sobre el post.
    Bueno, ademas por que nos comentas de otras realidades y lo que sucede en el Peru no se ve como un caso aislado. Pero la comparacion con la pelicula me parecio que era innecesaria.

    • Carlos Alza dice:

      Sí, podría haber hablado del tema sin la película.
      Y también hablar de la película sin hablar del tema.
      De hecho mi interés no es promocionar la película
      (si así ocurre no me interesa). Pero sí, que aún algo
      tan comercial pueda hacernos pensar en eso que
      tú bien llamas “choque cultural”. Puede que Cameron
      o sus productores no tengan un espíritu ambientalista,
      pero realizada la obra, esta es una “obra abierta”. Lo
      que saquemos de ella… también es un añadido.
      Saludos y gracias por los comentarios!

  4. Eland dice:

    Excelente post, felicitaciones. Coincido en la pregunta central ¿cómo construir el Estado intercultural?

  5. Ben dice:

    Muy interesante post. Tantas personas han hecho el símil que mencionas con la película, que tendré que verla. Sin duda, tu explicación es la mejor que he leído.

    Con respecto a “Siempre he dicho que cuando se trata de la propiedad de cuatro familias citadinas, el país se levanta y los medios acusan al gobierno de afectar sus derechos. Cuando se trata de los pueblos indígenas, entonces el derecho a la propiedad se flexibiliza…”:

    Hace un tiempo un amigo de Barranco me contaba que el Metropolitano de Castañeda ha desgraciado parte de su tradicional distrito, atravesándolo descaradamente en nombre del desarrollo y la mejora en el transporte. El atropello se translada incluso a los citadinos, pero nunca tanto como en las áreas lontanas.

    Interesante post, como siempre. Saludos.

  6. Excelente tu artículo Carlos. Comparto plenamente tu punto de vista. Sobre tu pregunta de cómo lo logramos, la respuesta está en la acción política organizada. Tenemos que apurarnos.

    Un abrazo.

  7. Hola Carlos:

    Acabo de leer tu post y he quedado encantada. Me gusta saber que somos varias personas las que hemos desarrollado este contraste entre la historia narrada en Avatar y la realidad sucedida por las comunidades nativas de nuestro país, del mundo.

    Y a tu pregunta: “¿Cómo crear un Estado intercultural?”, creo que estamos dando los primeros pasos… difundir nuestras percepciones para, de una u otra forma, crear reflexión.

    Un abrazo y felicidades.

    atte.,
    Fio Tesén

  8. Omar. dice:

    Mañana la veo, y es mejor verla con estas reflexiones.

  9. Luis Garcia dice:

    Felicitaciones por el artículo, está muy bueno. Sería interesante plantearlo tal cual a las propias comunidades, a sus dirigentes y que, en verdad, toda la sociedad civil tome conciencia que no se trata de dinero ni estabilidad macro económica, sino que estamos hablando de personas, de seres humanos tan iguales como los que nos sentamos a chatear por el msn o a ver videos por youtube. Seria una pena que las ideas monocultaristas y capitalistas que ahora están merodeando con el “speech” del desarrollo, se lleven siglos de historia y tradición, y lo peor de todo, personas, humanos y peruanos.

    No prentendo ser muy extenso ni acusioso con el tema, pero ¿cuál es el verdadero desarrollo, cuál es el paradigma de desarrollo?. Como bien dices, el mono culturalismo impuesto por occidente no es más que la consecuencia más grave del fenómeno globalizador. No estoy en contra de ella, no me tomen a mal, pero algo que era inevitable, y que fue escrito por muchos críticos como Stiglitz, Chomsky (incluído nuestro recordado 100% peruano Juan Abugatas), era que las economías grandes (el ícono máximo del paradigma del desarrollo) iban a aplastar a las pequeñas, y no para desarrollarlas, sino para destruir el componente más importante: el capital humano, que no solo es apital, sino un fin metafísico en si mismo. La Globalización, y su famosos consenso de Washington, no era del todo bueno, faltó ver el lado humano, trabajar identidades en pro de un mundo intercultural, lo cual no suena más que a un simple fraseo ya que no podemos ni siquiera con la interculturalidad local.

    Con todas estas muestras de lesahumanidad económica, las batallas pro derechos humanos ganadas post-guerras mundiales, genocidios, procesos de violencia política, parecen no valer nada… por unos dolares que, al final del día, tampoco sirven para la continuidad de la especie. Otra pregunta que se me viene es ¿cómo salvarnos de no vivir bajo la sombra del “Gran Hermano” de Orwell en un futuro no muy lejano? // Saludos.

  10. VLA dice:

    Estoy de acuerdo contigo en los aspectos que desarrollas el tema de la teoría del indio permitido, pero creo que es un exceso innecesario de entusiamo comparar lo que pasó en Bagua con la muy buena película de Cameron.

    Lo mismo intentó, por supuesto de forma mucho menos brillante, Marco Sifuentes.
    Aquí la muestra de como le fue:

    http://blogs.peru21.pe/peru2punto1/2009/12/baguatar.html

    Un abrazo

  11. Dante Bayona dice:

    Se necesita más que una “teoría del indio permitido” y una teoría del “estado intercultural” para analizar el problema.

    Se necesita una teoría más general de lo bueno y lo malo en relaciones interpersonales.

    El caso de Avatar puede generalizarse a hechos históricos más desastrozos.

    Por ejemplo, a la invasión española de centro y sudamérica, a la invasión europea de Africa, India, China, etc…

    Como se entiende, los “españoles” -mejor dichos: ciertos grupos con amigos en el gob español- decidieron tomar por la fuerza los recursos naturales de las sociedades que vivían en América.

    Lo que hizo incorrecto el proceder de los españoles es que el intercambio con los americanos de esa época no fue un intercambio pacífico ni voluntario.

    Como muchos filósofos de ética de relaciones interpersonales explican: para que una transacción sea “legítima”, dicha transacción debe ser pacífica y voluntaria.

    En el caso de Avatar, si los nativos no querían intercambiar, los invasores no deberían forzado ninguna transferencia de propiedad.

    Si las élites económicas españolas que cruzaron el atlántico para robar, en vez de usar violencia hubieran intercambiado medicinas, cocinas, animales, libros, etc por el oro de los incas, la historia sería otra. Si nadie hubiera muerto, la historia sería muy diferente.

    Lo mismo para Africa.

    Muchos problemas entre seres humanos se deben a conflictos en el uso de los recursos.

    Porque siempre hay más de una persona que quiere usar el recurso.

    En el caso de los incas, ellos tenían oro y tierras, y los españoles también querían usar el oro y las tierras.

    En el caso de Avatar, los nativos tenían de facto el control del mineral, y la corporación también quería el mineral.

    Ese tipo de conflictos es un estado natural de los hombres, dada la escases natural de los recursos [lo opuesto esto es que viviéramos en el jardín del edén donde nada es escaso].

    Pues bien, si dos individuos quieren tener control sobre el recurso escaso, ¿cuál de los dos es el ‘legítimo’ dueño?

    La ley racional nos dice que el dueño legítimo es el primero que tomó el recurso de la naturaleza [sin quitar el recurso de otro ser humano].

    Si un nativo encuentra un caballo salvaje, y lo domestica con esfuerzo y luego lo lleva a su casa, no puede venir un segundo individuo a decir que ahora el caballo le pertenece, y usar fuerza contra el primer nativo si se opone.

    Todos entienden que el legítimo dueño es el primer nativo.

    Y es lo mismo para todos los recursos naturales.

    La tierra es del primero que llegó a esa tierra.

    Yo no puedo reclamar propiedad de recursos escasos de los que no me he apropiado legítimamente [siendo el primero en tomarlos de la naturaleza].

    Yo piurano, no puedo ir a Somalia a reclamar propiedad sobre un poco de su tierra.

    Y nadie en la Selva aceptaría un somalí reclamando propiedad sobre la tierra de la Selva.

    Yo piurano no puedo reclamar propiedad sobre las tierras de la Selva, aunque yo diga que hay que vender las tierras de la Selva para construir un nuevo hospital en Piura.

    Los únicos que pueden decidir qué hacer con las tierras de la Selva son los que viven en esas tierras.

    El gobierno no puede decidir qué hacer con las tierras de la Selva.

    El gobierno no es el dueño de las tierras, sino que el gobierno fue creado para proteger la propiedad de los ciudadanos de esas tierras.

    Lamentablemente los políticos oportunistas inocentes de teorías -y sentido- de justicia creen que cuando se hacen presidentes se convierten en dueños de todo el país.

    Pero aquí no termina el asunto.

    Como explican los filósofos de ética, se da por hecho que siempre existirán individuos que querrán hacerse de propiedad de forma ilegítima. Es decir, siempre existirán ladrones.

    Por eso el problema real es: cómo nos protegemos de los ladrones?!

    Con armas y agencias especializadas en la prestación del servicio de seguridad [en teoría: el estado].

    En teoría, el estado debe cuidar nuestra propiedad frente a ladrones internos y ladrones externos.

    El estado está hecho para cuidar la propiedad de los ciudadanos, NO para vender la propiedad de los ciudadanos.

    Como bien entendieron los pueblos de la selva, el gobierno quería vender sus tierras. Y eso es completamente ilegítimo.

    Claro, el cuento del gobierno es que eso era “progreso y modernidad”. Pero eso es pura propaganda.

    Ningún piurano -ni limeño, ni trujillano- puede exigir que el gobierno expropie las tierras de los ciudadanos de la selva para que el gobierno haga un nuevo hospital en Piura o en Lima, eso es completamente injustificable.

    Cualquiera que toma propiedad de otro por la fuerza es un ladrón de propiedad, o un cómplice.

    En ley natural, en ética, las palabras son claras. El concepto de propiedad privada origina dos términos: “dueño de propiedad”, y “ladrón de propiedad”.

    Pero aquí viene el gran problema y dilema:

    ¿qué pasa cuando el ladrón tiene más fuerza que el legítimo dueño?

    ¿qué pasa cuando el violador de 2 metros-200 kilos encuentra a una mujer de 1.50 metros-80 kilos?

    Nada bueno.

    Eso es lo que le pasó a los incas, eso es lo que le pasó a los africanos.

    El final no es siempre un final feliz.

    En teoría, eso es lo mismo que debería haber pasado en Avatar, pero en Avatar “el amor” y “los espíritus naturales” [la naturaleza], pusieron el balance de fuerza bruta. Pero… eso en la realidad no pasa.

    Recomendación:

    Lo único que queda es tratar de protegernos bien.

    Los pueblos de la selva no pueden protegerse con palos y piedras…

    La opinión pública también es importante porque los gobernantes mantienen su poder por opinión pública.

    ———–

    Ahora déjenme ser un poco malpensado, por tantas cosas que hemos visto en Perú en los últimos 5, 10, 15, 20, 30, 40 años…

    ¿Podría darse el caso que alguien en el gobierno esté recibiendo plata por pasar leyes para vender las tierras de la selva?

    Tal vez alguna corporación internacional está muy interesada en las tierras, y lo único que necesita es encontrar corruptos en el gobierno. Y eso parece no ser muy difícil de encontrar.

    Obviamente la corrupción no terminó con montesinos.

    ———–

    Es interesante ver cómo algunos films nos pueden hacer pensar mucho.

    Recuerdo por ejemplo al capitán Jack Sparrow en “Piratas del Caribe” [I] y en la película “Danton” sobre la Rev. Francesa, cuando analizan que un hombre solamente tiene los derechos que puede proteger con armas.

    Y el argumento de “La Guerra de las Galaxias” es un argumento de colonialismo, imperio e invasiones.

    El problema con Avatar es que será caballito de batalla para muchos hippies.

    El problema con la “teoría del indio permitido” y la teoría del “estado intercultural” es que en cuestiones éticas no tienen nada que ver.

  12. Carlos A. Fudimoto Agurto dice:

    Carlos, buen artículo: lúcido, claro, directo y realista.

    Un cuestión: ¿Cómo manejar el ejemplo de Cerro de Pasco (“moverse a otras tierras”), cuando esa ciudad se convierte en tal a partir de la actividad minera que se desarrollaba en la zona?

    Planteas que “Seguimos viendo a los pueblos indígenas como los otros, y no como “prójimo” (…)”, es más, diría que no solo como prójimo, sino también como “ciudadano” con quien pertenecemos al mismo estado y con quien gozamos los mismos derechos y compartimos deberes.

    Luis García pregunta ¿Cómo salvarnos de no vivir bajo la sombra del “Gran Hermano” de Orwell en un futuro no muy lejano? Mi humilde opinión: aprendiendo a elegir a las autoridades (locales, regionales y nacionales) que nos representan y gobiernan, optar por planes concretos y realistas y por cuadros políticos y técnicos que puedan llevar a cabo dichos planes, dejando de lado caudillismos y simpatías, ejerciendo nuestros derechos con responsabilidad y aprendiendo a ver la realidad del país, sin limitarnos a nuestros paradigmas, sin. Claro, es mucho más complejo que esto.

    Saludos!

  13. Tercero A. dice:

    Excelente, Carlos. En el artìculo expones bien la similitud de la película con el Baguazo. El afan por explotar los recursos naturales está llevando al hombre a la deshumanización. Soy de la selva. Actualmente vivo en la capital. Entiendo a los conciudadanos de la selva y la sierra cuando intentan defender las tierras y su habitat de los extraños, que desde siglos, sin permiterles escuchar su voz, irrumpen sus sagrados espacios. La cosmovisiòn de aquellos hermanos no son entendidas. El Estado deberìa incluirlos y promover mecanismos de consulta y respeto. Pero el modelo económico mundial obliga a no hacerlo, por lo que el tema resulta complejo. Ojalà recapacitemos, no.

  14. Alfonso Marreros dice:

    Muy buena perspectiva. Llegué a tu blog tratando de ver perspectivas entre lo sucedido en Bagua y la película. Justo estoy tratando ese tema en mi clase de Sociología del Derecho con el profesor Garcés. Saludos.

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